Reduccion pecho

La reducción de mamas o mamoplastia de reducción es un procedimiento quirúrgico para disminuir el tamaño de las mamas. Se consigue mediante la extirpación de piel, tejido mamario y grasa, remodelándolas y haciéndolas más pequeñas, ligeras y firmes. Además puede reducir el tamaño de la areola.

Las mujeres con mamas grandes pueden presentar algunos problemas debidos a este exceso de peso, como dolor de espalda y de cuello, irritación de la piel debajo de la mama y problemas respiratorios.

La finalidad de la mamoplastia de reducción es proporcionar a la mujer unas mamas más pequeñas y con una forma más proporcionada al resto de su cuerpo.

¿Quién es el candidato ideal para someterse a una reducción de mamas?

La reducción de mamas se realiza tanto para aliviar un problema físico, como por motivos puramente estéticos. Muchas mujeres que se someten a esta intervención están preocupadas por el excesivo volumen de su pecho que interfiere con actividades cotidianas y causa molestias físicas. En la mayoría de los casos se espera hasta que el pecho se haya desarrollado completamente (18-20 años), aunque puede realizarse antes si los problemas físicos son muy importantes.

Planificando la cirugía

Durante la primera consulta, su cirujano evaluará el tamaño y la forma de las mamas, la firmeza de la piel y su estado de salud Se realizará además una exploración de mamas y en algunos casos se solicitará una mamografía. Se le explicarán las distintas técnicas quirúrgicas. Se discutirá el tamaño y la forma que tendrán su mamas y las opciones o las técnicas que sean mejor para usted.

Debe exponer sus expectativas de manera sincera para que su cirujano sea también franco y le muestre las alternativas disponibles para su problema, con los riesgos y limitaciones de cada una de ellas. También se le explicará cuál es el tipo de anestesia que se empleará, la necesidad o no de ingresar en la clínica donde se realice la cirugía y los costes de la intervención.

No olvide contar si es fumadora o toma alguna medicación o vitamina, el número de embarazos previos y si piensa volver a quedarse embarazada o dar de mamar. No dude en preguntar cualquier cuestión que se plantee, especialmente aquellas relacionadas con sus expectativas sobre los resultados.

La cirugía y la anestesia

La cirugía de reducción mamaria se realiza en un quirófano, dentro de una clínica u hospital. Suele ser preciso el ingreso, dándose el alta al día siguiente. La cirugía se realiza bajo anestesia general, permaneciendo el paciente dormido durante la operación.

Una reducción mamaria dura entre 2 y 4 horas, aunque en determinados casos puede alargarse.

Antiguamente las incisiones tenían forma de ancla: alrededor de la areola, en una línea vertical hacia abajo y en una línea horizontal en el surco que hay debajo del la mama. Las técnicas actuales tienden a reducir las cicatrices limitándolas a una línea vertical desde la areola al surco submamario. Al reducir las cicatrices se acorta el período de recuperación postoperatoria.

Se extirpa el exceso de piel, grasa y tejido mamario. Se coloca la areola y el pezón en su nueva posición y se remodela el resto del tejido mamario. La areola se mantiene unida a sus vasos sanguíneos y a su nervios, manteniendo la sensación normal. Tras la cirugía se colocan unos tubos de drenaje que se retiran a las 12 horas, antes de que la paciente sea dada de alta. No se requieren vendas porque un sujetador sirve de vendaje.

Después de la cirugía

Tras la cirugía de mamas es normal encontrarse algo cansada unos días, pero podrá hacer vida casi normal a las 24-48 horas. La mayoría de las molestias se controlan bien con la analgésicos habituales, aunque las mamas pueden doler un par de semanas; la primera menstruación tras una reducción puede hacer que las mamas se hinchen y duelan. Es normal tener una sensación de ardor en los pezones durante las dos primeras semanas.

Tras la reducción puede ser normal tener una disminución de sensación en los pezones; esta situación es generalmente temporal. Los puntos se retiran entre los 7 y 14 días; el edema no cede completamente hasta las 3 ó 6 semanas.

Tras una reducción mamaria podrá volver al trabajo en 2 ó 3 semanas, aunque en pocos días podrá hacer vida casi normal. Debe limitar las actividades físicas fuertes durante unas semanas, hasta que se recupere de la operación. Es normal que aparezcan pequeñas costras o un poco de líquido a través de las incisiones. Su cirujano plástico le irá viendo durante los meses siguientes a la cirugía para ver la evolución. Si tuviese alguna molestia entre visitas o alguna duda sobre lo que debe o no hacer, no dude en llamarle.

¿Existen riesgos? ¿Hay garantías?

La cirugía de reducción de las mamas es una técnica segura. Sin embargo, como en cualquier operación siempre pueden existir complicaciones y riesgos asociados.

La reducción mamaria deja cicatrices reducidas con las técnicas modernas y ocultas bajo el sujetador o el bikini. Los problemas de cicatrización son más frecuentes en fumadores.

Los resultados

Tras una reducción mamaria pasarán unos meses hasta que sus mamas adquieran el aspecto definitivo; aún así, las mamas cambiarán ante los estímulos hormonales normales, el embarazo o los cambios de peso. Si sus expectativas son realistas usted estará muy satisfecha con el resultado de la reducción de mamas.